Y de manera preestablecida, la gracia en que tu pelo anida, nunca mayor son que el del corazon y la más amarga despedida.

Mentiras de algodón y verdad de asfalto.

nihilismo, cinismo, sarcasmo y orgasmo

... ni el botón de Martín, pero el ratón chiquitín.

es el punto de intermitencia lo que corta la línea recta

Los niños del barrio rojo



Zana Briski es una fotógrafa que viaja al barrio rojo para fotografiar a las prostitutas. Pero se da cuenta de que tiene un proyecto mejor, los hijos de estas.
Esta historia a modo de documental, refleja la intención de esta fotógrafo en lo que llamaríamos el más puro activismo fotográfico.
Se adentra en burdeles llenos de niños, los conoce y vive con ellos para entender su vida. Les regala cámaras y les enseña a hacer fotografías, de esta manera aprende a ver el mundo con sus ojos.
Con una mirada impresionante por parte de estos niños, consiguieron exponer, para tratar de sacar dinero con sus fotos y así poder costearse un colegio, de manera que pudiesen salir de ese barrio. World Press Photo incluso invitó a uno de los niños, del cual, se aprecia una destreza brillante.
Una historia tierna pero a la vez desgarradora, de las que puedo dejar algunas frases que me impactaron o que me parecieron divertidas:
“Los hombres que entran en casa no son buenos van borrachos y maldiciendo…”
“¿cuando te vas a unir a nosotras y empezar a prostituirte?”(una niña de 8 años)
“Me gustaría no estar aquí, e ir al colegio y aprender”
“No quiero ser rico, solo quiero una vida, aunque pobre, fuera de aquí”
“Me gusta hacer fotos, pero editarlas...solo un poquito”
“Una vez abrí una cámara y se velo… ya no la abro más”
“Me gusta la cámara para comunicar el comportamiento humano y como de asqueroso es este país… platos sucios y zapatos al lado.
-Me gusta hacer fotos para tener algo que mirar eternamente y hacer dibujos para expresar lo que tengo en mi mente”


de cómo Venus se queda hambriento y la cadena queda de más